Ninguna vez arriba de un árbol
pensé
caer en el sebo del callo
Anodino terroso en pesadillas
con pupilas ávidas
por tener un sabor-consuelo
cerré mis cielos
Mientras me resguardaba de su tufo
Un cigarrillo me cobijo las tripas
El plomo de mis ojos
me caía a los pies
Descalzo del techo
de la mama
Mayúsculo mi corazón
con caminos libres
Me pille a mi mismo
Me saque a otro de la manga
Comprendí la adhesión a la calle
al oficio
Un fruto cayo de la mano anciana
apatrio mi lengua
Desde entonces
mi latir
sale del cavozo
amante experiencia
en su oval
refugio
drupa
útero de paz
Mi estomago no ignora
no deja retirar las cáscaras
las sigue
como un beso delirante
No quiere olvidar
Ahora
arriba de la mangífera
el calor del estomago engatusa
Ángel Moisés Rojas
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